Cómo funciona Qiu
Qiu te guarda tu lugar en la fila y te avisa por mensaje cuando tu mesa esté lista. Lo que cambia no es la espera: es que la esperas donde tú quieras, en vez de parado en la banqueta.
Llegas y escaneas
En la puerta hay un código. Lo escaneas con la cámara del teléfono y se abre la pantalla del restaurante. No hay que instalar nada.
Ves cuánto se espera, y luego decides
Lo primero que aparece es cuánta gente hay delante y cuánto se está esperando. Eso lo ves antes de que te pidamos un solo dato: si no te convence, te vas y ya.
Te apuntas
Cuántos son, tu nombre y tu celular. El celular es el único dato que no podemos saltarnos: ahí te avisamos.
Te vas a caminar
A dar la vuelta, a tomar algo, a ver la plaza de enfrente. Tu lugar no se mueve mientras tanto, y lo puedes mirar en tu teléfono las veces que quieras.
Te vamos escribiendo
Uno al formarte, con tu lugar. Otro cuando falte poco, para que vayas regresando. Y otro cuando la mesa esté lista. Si algo cambia —el restaurante se retrasa, o cierra— también te lo decimos.
Regresas y te sientas
Dices tu nombre en la puerta. El anfitrión ya sabe quién eres y cuántos son. Ya está.
¿Y si no llegas?
Pasa, y no es un drama. Esto es exactamente lo que ocurre:
- Cuando te avisamos que tu mesa está lista, el restaurante te la aparta. Suelen ser unos cinco minutos; cada restaurante ajusta cuántos.
- Encima de eso hay un margen extra antes de que se considere que no llegaste. Nadie pierde la mesa por un semáforo.
- El anfitrión además puede darte más tiempo desde su pantalla. Si lo hace, te llega otro mensaje diciéndotelo.
- Si aun así no apareces, la mesa pasa al siguiente y tu turno se cierra. También te lo avisamos por mensaje, para que no sigas caminando hacia algo que ya no está.
No hay multa, ni penalización, ni nada que se te quede apuntado en contra. Puedes volver a formarte en ese momento si todavía quieres comer ahí.
Si ya sabes que no vas a ir
Sal de la fila desde tu propia pantalla. Es un botón, está siempre a la vista y no hay que dar explicaciones. Hacerlo libera la mesa para quien viene detrás, que probablemente esté parado en la puerta.
Formarte no es reservar
Un lugar en la fila es una posición en el orden, no una hora garantizada. Los tiempos que te enseñamos son estimaciones calculadas con lo que está pasando en ese momento — por eso van en rango y no en un número seco. Quién se sienta y en qué mesa lo decide siempre el anfitrión.
Algunos restaurantes además toman reservas. Eso se pide con ellos; por ahora, lo que haces desde aquí es formarte.
Los detalles en términos y condiciones, y qué hacemos con tu teléfono en el aviso de privacidad.